Semana 50 / 14 de Diciembre de 2017
Los celos políticos
en la seguridad pública

En Jalisco, la competencia por el mando policial entre los ayuntamientos de la zona metropolitana de Guadalajara y el gobierno estatal podría complicar el combate tanto a la delincuencia organizada como la doméstica, la mal llamada de “bajo impacto”.
Y es que la importancia del estado de fuerza instalado en la entidad radica precisamente en los municipios conurbados, los cuales suman aproximadamente 9 mil elementos.
En este sentido y dados los problemas que presenta la seguridad en el área metropolitana, los acuerdos con la policía estatal, más allá de posiciones políticas debido a la diferencia de colores de partido, tendrían que darse basado en la propia naturaleza de la dinámica del fenómeno delincuencial por el que transita el país.
Asimismo, también en varios municipios de jalisco, la presencia de la delincuencia organizada se ha hecho sentir. por ejemplo, en septiembre cuando menos 28 municipios –la mayoría ubicados en la colindancias con zacatecas, Michoacán, Guanajuato y nayarit tuvieron que cancelar sus festividades ante las constantes irrupciones de comandos armados pertenecientes a los zetas, los valencia o la Familia.
Si bien es cierto que en la zona metropolitana de Guadalajara, los presidentes municipales se han planteado un ejercicio de coordinación concretado tras un reunión celebrada el pasado 8 de septiembre, que será operado a través de centro estratégico, se mantiene la actitud de exclusión respectos a las fuerzas estatales.
Otro de los factores de los cuales depende el buen rumbo de la seguridad pública es la capacitación. la falta de habilidad de las corporaciones se retrata perfectamente los informes de la comisión de los derechos humanos y en las denuncias ciudadanas.
En el año 2000, el estudioso en la materia Ernesto lópez portillo vargas presentó un diagnóstico sobre la situación policial en el país y aseguró que  la ausencia de límites efectivos sobre el ejercicio del poder político, “ha provocado que esa reinterpretación se haya dado en favor del poder mismo, asignando un soporte esencial de lealtad política a la policía. Esa lealtad se garantiza a través de la negociación de compromisos y beneficios mutuos entre quien representa a la policía y quien representa el poder. 
“lealtad, complicidad, impunidad y autonomía, son en mi opinión los ejes de un complejo mecanismo que ha constituido la base histórica del comportamiento de las instituciones policiales en México”.
A casi diez años, esta hipótesis aparece demoledoramente vigente.

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