Las investigaciones del doctor en genética de la Universidad de Guadalajara, Carlos Álvarez Moya revelan que la contaminación del Río santiago, ya ha causado daño genético, mutaciones en el adN de los vecinos del torrente, lo que contradice todos los estudios oficiales y sienta un nuevo precedente para abordar el fenómeno.
El científico Carlos Álvarez Moya no cree en los números de la Secretaría de Salud de Jalisco. Según esta institución, los habitantes de El Salto, Juanacatlán, Puente Grande, Paso de Guadalupe, San Cristóbal de la Barranca y el resto de las comunidades ubicadas en las márgenes del río Santiago están tan enfermos como cualquier jalisciense.
Una visita de un día a cualquiera de estos poblados es suficiente para saber que algo anda mal en el aire podrido, sin contar con que en Paso de Guadalupe, el punto más contaminado del torrente, el gas metano hace “hervir” el agua, a unos cuantos metros de las viviendas.
Carlos Álvarez Moya, biólogo, doctor en genética e investigador del departamento de Biología Celular y Molecular de la Universidad de Guadalajara decidió probar que la fetidez y la ebullición del río provocan más que jaqueca y sarpullidos. Analizó el ADN de algunos de los vecinos más cercanos del río en El Salto y concluyó que todos son víctimas de mutaciones genéticas. Su investigación contradice a la Secretaría de Salud, la Comisión Estatal del Agua y la Comisión Nacional del Agua, para quienes la afectación del río no es para tanto.
Las conclusiones del científico son radicales: “Las márgenes del río Santiago deben declararse zona de desastre ecológico, no de fragilidad ecológica y la gente debe evitar exponerse a esas aguas”.
¿Cómo comenzó su interés por la contaminación del río Santiago?
Comenzó en octubre de 2009. Antes oí muchos rumores de las quejas por el nivel de contaminación en el río. La población cercana a las márgenes se lamentaba de insuficiencias renales, dolor de cabeza y otras afecciones. Dadas las características de los contaminantes que, supuse, había ahí, decidí evaluar la integridad del material genético de la gente, para saber si está sufriendo mutaciones.
La investigación se centró en dos acciones. Con un equipo de trabajo, hicimos una encuesta para saber si la gente tiene cáncer y a qué lo atribuye, y le pedimos muestras de sangre para analizar si tienen mutaciones y compararlas con gente que no vive en El Salto. Al mismo tiempo, analizamos el agua del río, para saber qué tipo de contaminantes tiene. Encontramos plomo, cromo, arsénico y pesticidas prohibidos y carcinogénicos. Todo indica que el río Santiago es una fuente de mutación.
La Secretaría de Salud y otras dependencias señalan que la contaminación del río Santiago no es para alarmarse…
La Secretaría de Salud de Jalisco afirma que en El Salto y Juanacatlán existen los mismos casos de cáncer que en el resto Jalisco [es decir, unos 140 por cada 100 mil habitantes]. Sólo en las primeras cien encuestas que aplicamos de manera aleatoria, encontramos 8 o nueve casos de cáncer, una frecuencia muy alta. Si nos atenemos a esos datos tenemos que existen casi nueve mil casos de cáncer por cada 100 mil personas: hay que tener reservas porque es la población que vive en las márgenes del río, pero eso esa cifra se sale de todas las proporciones.
¿Las pruebas del material genético de los vecinos del río confirman el resultado de la encuesta?
Sí. La decepción es que encontramos personas dañadas genéticamente.
¿Cuántas?
De 23 casos, 23 tienen daño o mutaciones genéticas. Eso significa que su ADN está alterado: su información para vivir y desarrollarse está alterada. Significa que se está gestando todo el material para que sus organismos desarrollen cáncer y otras enfermedades crónico degenerativas o su descendencia enferme.
Además, tomamos sangre de personas sanas, de esa sangre extrajimos el material genético y lo expusimos a las aguas del río Santiago. El ADN de las personas sanas se rompió en contacto con el torrente. No hay dudas: el río está muy dañado por agentes cancerígenos y algunos pesticidas que producen cáncer.
¿Se sabe cuánto tiempo basta para que enferme una persona que vive cerca de un ambiente contaminado como el río Santiago?
No. Una mutación puede aparecer ahorita y manifestarse como cáncer cinco o más años después. Depende de la edad, la alimentación, la predisposición y la frecuencia con la que la gente se exponga.
Usted encontró pesticidas y metales pesados en las aguas del río. ¿Qué probabilidad existe de que éstos provengan de las aguas domésticas?
Quizá algunos insecticidas salen de los drenajes de las casas, pero en pequeñas cantidades. La mayoría de los pesticidas provienen de la agricultura y los metales pasados llegan al río por el drenaje de las empresas. Vamos a seguir estudiando el origen.
Las autoridades de Jalisco, ¿conocen el resultado de su investigación?
Yo le ofrecí el documento a [la secretaria del Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable de Jalisco] Martha Ruth del Toro. Me dijo que no le interesaba, porque [su dependencia] estudia las aguas desde que salen de la fábricas. Luego, cuando a principios de 2010 compareció ante el Congreso del Estado, no dijo que había rechazado nuestro ofrecimiento […] Desde que hicimos al estudio hasta ahora no vemos ninguna acción.
¿Qué queda por hacer?
Las márgenes del río Santiago deben declararse zona de desastre ecológi co, no de fragilidad ecológica y la gente debe evitar exponerse a esas aguas. No debe convivir con ellas. Debe retirarse. Las autoridades tienen que evitar que se sigan vertiendo tóxicos al río Santiago y ser más exigentes con la zona industrial. Es indispensable una planta de tratamiento, pero hay que tener conciencia de que sólo aliviaría la contaminación orgánica —el excremento y los animales muertos—. Además, se deben remover los lodos y sanearlos.
Con contaminación que está enfermando a la gente de las márgenes se riegan, en algunos ejidos aguas abajo, varias tierras de cultivo de legumbres que se venden en Guadalajara. ¿Nos afecta comer de esas cosechas?
Nos afecta. Los metales pesados se van a acumulando en los tejidos de los vegetales donde su concentración puede aumentar hasta 30 veces. El problema del río Santiago es de todos.* periodista. Entre otros, ha recibido el premio de la Fundación nuevo periodismo iberoamericano y el premio Emisario.