Semana 50 / 14 de Diciembre de 2017
Entrevista Miguel Castro
Hay que ponderar el acuerdo sobre la disputa

Guadalajara, Jal. Enero-febrero 2011.

En su segundo periodo como Alcalde de Tlaquepaque, este joven político afirma que es hora de buscar acuerdos  para beneficiar a una ciudadanía que está harta de los políticos

Aparece con pantalón de mezclilla azul cielo, camisa a cuadros en el mismo tono, su cabello lacio con corte clásico y su piel sonrosada. Saluda con una voz serena como su expresión y sonrisa. Al transcurrir la entrevista, asombra la claridad y singularidad de sus ideas, así como la sencillez con que las expresa, invitando a hacer las preguntas: “como va”.
Esta descripción no parece corresponder a la de un gobernante o político mexicano. A él, lo mismo se le puede ver llegar sólo a un Starbucks a pedir un café americano y analizar ahí, con diversos grupos, proyectos para el municipio que gobierna; que correr maratones flanqueado por su esposa y su hermana. O pedalear en bicicleta junto al Gobernador y otro Alcalde para supervisar obras, o en algún presidium ataviado en sweater y playera contrastando con los trajes del resto de funcionarios, incluidos sus colegas alcaldes, o bajarse de un podio y subirse a un Tsuru (su vehículo oficial) donde lo aguarda únicamente su chofer. O treparse a un camión, porque es día de No Circula implementado por él para vehículos del Ayuntamiento, para dirigirse en una hora al otro extremo de la ciudad y participar en una reunión extraordinaria de coordinación en Seguridad, o acudir al Congreso de Jalisco en traje formal y corbata para impulsar la iniciativa de Presupuestos Participativos, que se adelantó a implementar este año en su municipio, con un programa donde los recursos serán ejercidos por la ciudadanía en sus entornos inmediatos.
A sus 36 años, recién cumplidos, Miguel Castro Reynoso despacha, por segunda ocasión, como presidente municipal de Tlaquepaque por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En un hecho inusual, le correspondió en su primer mandato entregar la administración al panista Hernán Cortés Berumen, para recuperarla en las pasadas elecciones, aunque el panista ya había solicitado licencia para asumir la dirigencia del  Partido Acción Nacional en Jalisco (PAN).      
Junto con Enrique Alfaro Ramírez, Alcalde de Tlajomulco, por la coalición PTPRD,  Castro es actualmente uno de los alcaldes metropolitanos más jóvenes, quien a pesar de gobernar un municipio de bajo perfil de la Zona Metropolitana de Guadalajara (la segunda en importancia del país), aparece entre los mejor calificados en las encuestas y es considerado entre los políticos de mayor influencia en el Estado, con posibilidades incluso, de dar la pelea por una candidatura a la Gubernatura de Jalisco en el 2012 o dirigir el PRI estatal.

Mejor, el acuerdo
A Miguel Castro, no le gusta hablar de sí mismo. “Sería un acto de egocentrismo y soberbia. Lo que sí puedo aseverar es que siempre, siempre, he ponderado el acuerdo por encima de la disputa. He buscado ser cuidadoso en mi vida privada y pública con respecto de las críticas y la forma en cómo las puedo yo procesar.
“Siempre pondero el valor de la persona. Trato de plantear las cosas en primera persona y ser muy cuidadoso, (…) lo que no puedo procesar bien, a la hora de compartirlo, lo haga con mucho cuidado”, dice con pausa y seriedad.
“Me gusta el servicio público”, agrega con el rostro iluminado repentinamente, “y creo que cuando algo te gusta, te puede permitir que te desenvuelvas mucho mejor en el ambiente.
“Yo tengo pocos años de estar en la política, mas sin embargo debo decir que crecí en un ambiente muy interesante, que es el comercio. Cuando tú creces en el comercio, te das cuenta que cuando alguien se atreve a cruzar la puerta del espacio donde tú te desenvuelves, está buscando algo de ti y tú tienes que dar un poco más de lo que la gente espera de ti”.

‘Pedalearle’ a la vida
Al hablar de su trabajo como gobernante, resalta la constante referencia que hace a los primeros 15 años de vida, junto a sus padres.
“Un hombre y una mujer de los cuales he aprendido el valor del trabajo, de la honestidad y ponderar la responsabilidad mía para con los demás. Yo no sé si esto que te respondo sirve de algo, pero a mí me ha servido en el ejercicio público.
“Trato de no tomar lo que no me corresponde. Y aunque también ha sido un problema, poco a poco he aprendido que el político debe tener definiciones. Pero incluso en las definiciones, cuando las manejas de frente, creo que puedes dejar una impresión racional”.
Dice que creció en el seno de una familia de extracción humilde, pero de trabajo.
“Poco a poco he podido entender, que hay cosas más importantes que el dinero y los lujos.
“Disfrutar de lo que uno hace, es una forma de llenarte; compartir con los tuyos es una forma de sentirte bien.
“Me parece que la frivolidad lo único que hace es nublarte la mirada, te altera, tiende a distorsionar tu capacidad para ver tu realidad en un entorno, y el político está obligado a no perder de vista eso”, aunque apunta que con esto no quiere decir que no aspire a vivir bien.
“Sin embargo, también creo que para vivir, no se necesita mucho. Y esa es una frase que le he aprendido a mi papá. Creo que la más importante de todas las condiciones, es la condición de ser humano y un ser humano es por lo que sabe, piensa, de lo que se nutre de conocimiento y no por lo que calza, lo que viste, lo que maneja o el número de ceros a la derecha que tiene en su cuenta en el banco, o por la acumulación de riqueza. En la cosa pública, esto es un tema que está siempre en la consideración de la gente, en la mayoría  de los casos de manera negativa”.
Al transcurrir los minutos, una pregunta se va haciendo necesaria. ¿Cómo es tú papá?
De nuevo se ilumina su cara, al tiempo que suelta una leve risilla relajada.  “Nunca me pude considerar, de ninguna manera, ni en ningún caso, ni un junior, ni un muchacho que tenía su vida resuelta, porque crecí con una familia que tenía que pedalearle todos los días a la vida”.
“Mi papá es una persona a la que la sangre le corre en un bajo nivel de circulación. Poco ve el reloj. Fue muy trabajador. Lo sigue siendo, pero ahora tiene una vida resuelta. Es una persona bastante tolerante con los problemas que tiene. Y creo que eso también es muy padre.
“Yo te puedo decir con toda honestidad, que he tenido la oportunidad de conocer a muchísima gente muy padre, empresarios, líderes eclesiásticos, hombres de arte, personas con un nivel cultural alto…pero me sigo quedando con mi papá, como alguien a quien admiro y respeto”.
Menciona que Miguel Castro padre es un comerciante originario de Capilla de Guadalupe, al que no le interesa, ni gusta la política, que no terminó la primaria y en dos ocasiones se fue a Estados Unidos como “mojado”, pero le fue mal.
“Yo creo que ese tipo de factores, contribuyeron de una manera decisiva en mí. Porque además…te voy a platicar algo muy importante. Cuando fui Alcalde, la primera ocasión, el peso de mi papá en las encuestas, en un nicho muy importante de la población fue determinante para que yo ganara la elección”.
Se transporta a su niñez. “Desde que yo tengo uso de razón, desde los cuatro años, yo me acuerdo que me subía en un carrito, de esos de bicicleta, un triciclo, y ahí me subía mi papá las cosas para ir a vender los mariscos en un puestecito. Ésas cosas yo las tengo tatuadas”.
Viviendo así, atestiguó durante su crecimiento cómo su padre pudo rentar un local al paso de los años, después poner un restaurante y, posteriormente, una serie de negocios, trabajando 14 horas sin descanso, en un tiempo en el que los fines de semana no existían.
“Aprendí de mis papás que lo que se tiene en la vida se puede solamente lograr con el esfuerzo. Aprender el valor del trabajo, aprender el valor del dinero. Lo aprendí viviéndolo con ellos, porque nunca me pude considerar de ninguna manera, ni en ningún caso, ni un junior, ni un muchacho que tenía su vida resuelta, porque crecí con una familia que tenía que pedalearle todos los días a la vida”.
Menciona que la gente que conoce a su padre en Tlaquepaque lo ubica como un hombre de éxito, que no cambió y siguió yendo con los taxistas del Parián a jugar damas chinas, o que podía sentarse a jugar dominó en alguno de los billares que existían, o trabajar todo el día en un negocio de mariscos, recibiendo a la gente de buen humor.
“Mi casa era un cuarto que estaba a un lado del restaurant. Y si yo no salía a las 7 de la mañana a bañarme, ¡pelas! Porque llegaban los trabajadores y se volvía aquello todo un rollo de trabajo, porque en esos tiempos se abría a las 11 de la mañana y terminábamos hasta las 7 de la noche”.
Cuenta que él se compró su primer auto con sus ahorros y propinas como mesero en el negocio de sus padres. Además de eso, señala que ahí aprendió que la política, como el comercio, es básicamente “un asunto de servicio”.
“En la política, como el comercio esperas eficiencia, pero el trato es importantísimo. Lo peor que le puede pasar a un político, como hay muchos, es ser como el que a cuadro aparece con una sonrisa franca y amable, pero que cuando le quitan la cámara y se le acerca una persona, reacciona de una manera diferente. A mí eso me ha servido mucho, porque uno debe entender que cuando alguien toca tu puerta, va esperando algo de ti: una respuesta, una sonrisa”.

Sin etiquetas
Para Miguel Castro, la base de las relaciones humanas, que califica como “lo más maravilloso de la vida” es, además del respeto, el no etiquetar a las personas, ni perder la capacidad de autocrítica.Narra que un tío abuelo materno fue de los fundadores del PAN en Tlaquepaque y que incluso donó el terreno donde están las oficinas municipales de ese partido.
Al cuestionarle sobre el impacto de su cercanía con el grupo encabezado por Alfredo “El Güero” Barba, líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) en Tlaquepaque, responde que cuando una persona tiene estereotipos o critica a alguien, se pierde la oportunidad de generar un “vínculo directo”.
“El 50 ó 60 por ciento del gabinete que tengo proviene de la primera oportunidad que tuve de hacer gobierno. A algunos los conocí en el camino, pero te debo decir que he buscado, como principio de orden, una relación de respeto con toda la gente con la que trabajo”, refiere al tiempo que destaca que se considera un hombre adaptable a cualquier circunstancia, que piensa siempre en “echarle pa’ adelante”.
Para no etiquetar, ni hacer prejuicios, asevera que practica, en principio, herramientas que le ayuden a desarrollar la autocrítica. Cuenta una anécdota relacionada con que no le gustaba como lo dibujaba Falcón en sus cartones, porque creía que su caricatura no se parecía a él. Entonces se le ocurrió realizar un ejercicio.
“Un día dije: ‘ya sé que voy a hacer’. Y agarré un cartón y ahí voy con mi hija la más grande, tiene 9 años. Saqué una fotocopia de tal manera que pudiera borrar el nombre bicastro, o bialcalde y le pregunto: ¿Quién es?, lo pensó y luego me dice: ‘Tú’. Dije, ‘bueno órale’. Fui con la Marianita, que tiene 6 años. Tardó seis segundos más y me dijo: ‘¡tú, papi!’. Entonces fui con la chiquita, que tiene 4 años. Dije, ‘ésta es mi prueba de ácido; si ésta la paso, ya’. Se la puse a la chiquita y tardó la mitad de lo que tardó la más grande, o sea, así: y me dijo: ‘¡PAPÁ!’ No cabe duda que los más grandes, mientras más pasa el tiempo, perdemos la capacidad de leer lo obvio, de poder visualizar lo que uno es en el día a día”.
“La política es compleja”, continúa, “es un tema muy entramado de circunstancias, que tienes que ir caminando con mucho cuidado. Es como el juego de los palillos chinos, que los sueltas y tienes que ir quitando con cuidado”.
En ese sentido, dice que en política lo importante es la capacidad de resolver y cómo poder avanzar de la mejor manera, atendiendo los problemas de la comunidad, sin perder de vista, que el idealismo para el político es necesario, pero debe haber una justa medida entre lo deseable y lo posible.
“Y es padre, me gusta. A veces he tenido días difíciles; a veces días muy malos. En 7 años me llené de canas. No tenía ni una y, si me ves, ya parece que me dieron un ‘borradorazo’ en la cabeza”.

Macrobús, el objeto de la discordia
Recuerda el 2010 como un año de desgaste político en la Zona Metropolitana de Guadalajara, particularmente alrededor del tema del Macrobús, proyecto central del sistema de movilidad urbana planteado por el Gobernador Emilio González Márquez.
“El Macrobús es un tema complejo, interesante, en donde creo que ese tema no vio la luz por las condiciones de partidos y el Gobernador. Creo que faltó voluntad de ambas partes para poder, juntos, ponderar un nuevo proyecto, porque la sociedad de alguna manera rechazaba con exactitud el modelo de Macrobús y nos faltó disposición para socializarlo”.
En lo personal, afirma que su equipo realizó 12 observaciones al proyecto original, que nunca fueron revisadas por el Gobierno estatal.
“Y cierto es que se perdió ahí un buen proyecto para poder generar un sistema articulado de transporte”.
Afirma que hoy retoma lo que siempre sostuvo. “¿Cuál sería la agenda del PRI si nosotros estuviéramos en Casa Jalisco. Me refiero al PRI. Y creo que seguramente este tema se estará abordando a partir del 2012. Porque, llegue quien llegue a Casa Jalisco, se tiene que atender un problema que tiene una serie de vertientes muy complejas, el tema de movilidad: conlleva transporte público, ambiental y, finalmente, mejorar la calidad de vida de los tapatíos”.

De puentes a puentes
Para Miguel Castro, en política el asunto de voluntad tiene más peso que los presupuestos. Con esa premisa, sostiene que los tres gobiernos panistas recientes, pudieron haber abonado a un sistema de movilidad metropolitana que les entregaron sus antecesores priístas, basado en líneas de tren eléctrico, pero no lo hicieron.
Con ello, dice, se rompió una “visión a futuro” (frase que escuchó por primera vez a su padre, cuando cruzaban la avenida Lázaro Cárdenas para ir al Mercado de Abastos) y ahora se tienen que tomar decisiones precipitadas.
“Ahora hay que pensar cómo ponemos las bases para que esas líneas del BRT (Autobús de Tránsito Rápido, por sus siglas en inglés, esto es, el Macrobús) en el futuro sean de un tren, a 20 años. Se trata de lograr acuerdos y trabajo. Ahí está el tema de la Línea 3 del Tren Ligero, y reitero al Gobierno del Estado la disposición de sacarlo adelante”.
Siguiendo con este tema, respecto a las obras de infraestructura vial, luego de inaugurarse este mes de febrero los puentes del Álamo, en Tlaquepaque y Matute Remus, dice que puede sacarse una primera conclusión.
“Cuando ves las imágenes del (puente del) Álamo en el escritorio y las comparas con otro lugar como ‘El Atirantado’, es evidente, fuerte…de manera muy clara y respetuosa, por aquello de la prudencia, pero no menos crítico, te puedo decir algo”.
Refiere que son tan notorias las deficiencias técnicas y de materiales de El Álamo, comparadas con el Matute Remus, que considera que el millón de pesos que se gastó el Gobierno del Estado, a través de Jalisco es Uno, en la organización del concierto de inauguración del Matute Remus, pudo emplearse para haber hecho mejores terminados en los paradores de camiones del puente de Tlaquepaque.
“Porque hay que ver, quedó como ‘entorilado’ ahí. Quiero ver en época de lluvias cómo le va a hacer la gente cuando les caiga un aguacero. Y se tendrá que resolver eso desde ahora, porque creo que la gente de Tlaquepaque también tiene derecho.
“Cómo en una gran ciudad, un Estado, un Gobierno te dice que gobierna para todos, pero ahí hay dos ejemplos que son diametralmente opuestos en cuanto a la calidad y los materiales de la obra. Nos hablan de que El Álamo fue una obra que se dejó como en stand by”.
Para subsanar las deficiencias, revela que, a petición suya, el Secretario de Desarrollo Urbano, José Sergio Carmona Ruvalcaba, aceptó hacer un recorrido con el equipo de Tlaquepaque por la obra para solucionar la problemática.
“Este tipo de cosas son los sellos de un Gobierno. La forma de cómo le dices a la gente que gobiernas. He asumido una posición, de mucho respeto, pero de dar la cara por la gente, porque yo como Alcalde no puedo darle la espalda a la gente.
“No me alejo de la realidad de los presupuestos”, añade, “pero no me puedo quedar callado cuando por un lado se gasta un millón de pesos en un concierto y, por otro lado, se nos dice que no hay dinero para poner algunos metros de pasto, o meter una máquina para arreglar una zona que quedó mal, o una zona con riesgos fuertísimos para las familias y que tiene   que atenderse.
“Estoy obligado, con mi estilo, sin pelear, o utilizar adjetivos que ofendan a la condición humana de alguien, pero sí señalar que hay fallas en el ejercicio. Eso no lo puedes dejar de lado. En cualquier tema”.

Buscar la coincidencia
Castro Reynoso expresa que el haber estado ya una vez en Tlaquepaque como gobernante, le permite ahora hacer reflexiones más profundas, disfrutar más el servicio y sentar las bases mínimas para una perspectiva.
Menciona que desde que arrancó esta administración, el año pasado, ha participado de manera muy intensa en el debate, en los grandes temas públicos, como la consolidación del Instituto Metropolitano de Planeación, seguridad, ambiental y agua, buscando siempre el punto de encuentro.
“Me parece que la coincidencia y el valor del acuerdo transparente, por encima de la mesa, pueden permitir que se avance”, dice y asume haber sido criticado por este tipo de posturas.
“Hoy en día el discurso del político debe adecuarse a lo que la gente le está demandando o se estará alejando más. El asunto es cómo entiendes que gobiernas para personas que piensan de una forma o de otra”.
Resalta que con su antecesor Hernán Cortés, lejos de anular las obras que hizo, dio continuidad a proyectos como el de la Central Camionera y Gobernador Curiel. Algo similar a lo que ahora ocurre con Enrique Alfaro de Tlajomulco en obras como 8 de Julio, Tren Eléctrico, el trabajar los planes parciales en conjunto, la Cuenca del Ahogado, con obras de rectificación de arroyos, canales, obras pluviales; el paso a desnivel en Colón y Periférico, Camino real a Colima y Juan de la Barrera.
“En suma, me parece que cuando tienes que resolver problemas los visualizas, y lo importante no es con quién hacerlo, sino que lo que hagas esté correcto y sea para beneficio de la gente. Son esas dos cosas: la necesidad de encontrar coincidencias y apoyos en política; eso está presente siempre”.

‘Los ciudadanos están hartos’
A diferencia de su anterior gestión como Alcalde, Miguel Castro dice que ahora está más consciente de la necesidad, por ejemplo, de que en su municipio más adultos terminen la primaria, mientras la primera vez sólo firmó un convenio para ello.
“Ahora espero mejorar los índices de servicios de los habitantes. En el terreno de salud, educación. Con algo más de lógica. Hoy entiendo la construcción del espacio público como una herramienta, y eso te lo da la experiencia.
“Ponderar apoyos en escuelas, el tema de electrificación en colonias populares. Que para mí es más importante que un tema de egobierno. No porque no lo sea, Tlaquepaque fue el primer municipio en tener quioscos electrónicos, mas me queda muy claro que si una persona no tiene agua potable, alumbrado, no va a tener los satisfactores mínimos necesarios para poder brincar a otra etapa.
“Espero que la gente pueda recordarme como un Gobierno que atendió comunidades en extrema pobreza, superar este año parte de los problemas del progreso fallido, todos con agua. Que la gente tenga claro que somos un Gobierno con una visión social, darle a los ciudadanos una capacidad real de poder”.

Cien obras
Para dar a los ciudadanos poder real, un día después de la entrevista, Castro acudió al Congreso de Jalisco a impulsar junto con Enrique Alfaro la iniciativa de legislar en Presupuestos Participativos, un esquema que su administración estrenó el año pasado ejerciendo 800 mil pesos en 8 obras, y este año ampliará con el Programa Solidarios, con el que esperan realizar 100 obras pequeñas, de 100 mil pesos cada una, planteadas y ejecutadas al 100 por ciento por los ciudadanos.
“Es un modelo de gestión totalmente participativo, porque el ciudadano se organiza, toca la puerta del Gobierno y ellos determinan primeramente la necesidad de recurso,  justifican para qué obra es, nosotros calificamos el proyecto y determinamos la cuantía y se pueden arreglar banquetas, fachadas, pintar casas, meter líneas de agua potable, empedrados. Se puede hacer lo que ellos quieran, obras micro, de cuadra, pero es un modelo muy interesante, porque el Gobierno suelta la totalidad del recurso al ciudadano y se convierte en fiscalizador”.

¿La ciudadanía está preparada?
“Yo creo que los que no nos hemos puesto a tono somos los políticos. La ciudadanía sí está preparada. Y te voy a decir por qué: porque están hartos de nosotros. Porque no han encontrado en la mayoría de los casos una respuesta certera a sus planteamientos. Hoy en día, ser político es sinónimo de corrupción, ineficiencia, inoperancia y laxitud en el ejercicio de políticas públicas”.
Este planteamiento lo lleva a afirmar que los gobiernos que son mediocres, no es porque sus ciudadanos eso merezcan.
“Yo lo que digo es exactamente lo contrario. Tenemos una sociedad cada vez más crítica”, dice, “en los últimos años se ha construido cada vez más y mejor una gran capa social de organismos intermedios que me parece que son los que están tomando el liderazgo poco a poco, algunos con más seriedad que otros, pero la gran mayoría con un fin legítimo que es construir una mejor ciudad donde vivir”.
Expresa que los gobernantes deben asimilar que si no dan un paso adelante, el nivel de credibilidad cada vez tenderá a un impacto más negativo.
“El capital social del político se está deteriorando de una manera cada vez más agresiva. La curva de la imagen negativa del político va en plena ascendente y en esa parte debemos entender que el ciudadano va adelante, y que si no nos ponemos a tono corremos el grave riesgo del descrédito, la descalificación y una serie de cosas”.

Rumbo al 2012.
¿Te interesa ser candidato a la Gubernatura?
“Voy a ser lo más honesto que pueda. Todos aspiramos en esta vida a tener una mejor condición. Pero debe ir solventada sobre las bases de poder hacer un ejercicio responsable. Hoy en día, el esquema político mexicano está diseñado para que cuando llegas al cargo estés tejiendo para el próximo. Y en esto, ya no digamos que te hagas responsable de lo que te corresponde como gobernante, para lo que la gente te eligió: hay muchos que ni siquiera lo disfrutan y eso es gravísimo. Siempre estás pensando en lo que viene; entonces, alguien puede decir que eres un mediocre si no estás pensando en aspirar a un cargo hacia arriba. Pero me parece que más mediocre eres si nada más estás buscando escalar más peldaños y no hacer bien tu chamba. Exitoso no es aquél que tiene el cargo más alto, sino el que está en su chamba y la desempeña bien”, suelta de un jalón.
“Yo creo que, si en este momento, en un año como éste, previo a lo electoral, en este mes de febrero, te hablo de mis aspiraciones políticas, sería terrible plantear o sugerir interés, cuando hay tantas demandas tan delicadas que atender en la ciudad. La gente dirá: ‘oye, espérate’. Es agradable que alguien se fije en ti y ponderar que hay condiciones para algo, pero hace falta mucho por hacer. Este 2011 es de mucho trabajo y conseguir logros, si en 6 ó 9 meses hemos podido dar respuestas a la gente, veremos qué entorno habrá en ese momento”.
¿Te interesaría la dirigencia del PRI en Jalisco?
Al interior del partido, dice, observa a una militancia que está ávida de que no se peleen los gobernantes emanados del PRI.
“Veo a una clase política de los hombres de experiencia, con pies de plomo, como que la moneda está en el aire y a otros con mucha seguridad de que las cosas para el 2012 serán del todo favorables. Yo creo que más vale ‘aprudentar’, trabajar mucho y buscar que la unidad sea un común denominador, aunque cada municipio tenga sus circunstancias y agenda propia.
“Estuve como secretario de Acción Electoral con Javier Guízar, y el partido es apasionante. Recorrer el Estado, la forma en que los priístas de cada municipio procesan su vida interna. El partido es extraordinario, te da serenidad, te permite observar las cosas desde la perspectiva de que el partido tiene una razón de ser y ésa es la sociedad. Para mí, sin duda alguna el partido es una forma diferente de construir. También hay condiciones interesantes, cómo las puede haber en un cargo público. Todas son válidas y pueden ser interesantes”.* periodista. mtra. cs. sociales. conacyt/udG. padrón de Excelencia académica.

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