Semana 50 / 14 de Diciembre de 2017
Los nuevo jefes
LA GUERRA POR EL PODER EN JALISCO RUMBO AL 2012

Guadalajara Jal. Enero 2010.

Los resultados de las elecciones del pasado cinco de julio han provocado, en principio, una recomposición de fuerzas dentro de los partidos, en particular, y en el espectro político de Jalisco, en general.
Las fuerzas de ayer –antes del 5 de julio ya no son las fuerzas de hoy, que seguramente se confirmarán en los hechos a partir del uno de enero cuando lleguen al poder las nuevas autoridades municipales y en febrero próximo cuando se releve a los integrantes del Poder Legislativo.
En el PAN las dos corrientes internas preponderantes han sido acotadas; en el PRI, la voz de los llamados “dinosaurios” y “bebesaurios” ya no se impone aunque aun se escucha; en el Ejecutivo las cosas no se modificaron en gran manera y continúan en la espera de un efectivo operador político que le será de gran utilidad ante el cambio de escenario en los gobiernos municipales metropolitanos.
En el Legislativo las fuerzas se invirtieron, pero los partidos pequeños Nueva Alianza y Verde Ecologista seguirán inclinando la balanza a un lado u otro, aunque se prevé que ahora sabrán entenderse con el PRI, como mayoría.
Y será ahí en el Legislativo donde el Grupo de la Universidad de Guadalajara con Raúl Padilla a la cabeza, por supuesto, tendrá su mayor peso de influencia y más espacio para la negociación y el cabildeo antes que en cualquiera de los nuevos Ayuntamientos metropolitanos.
En cambio, es en estos últimos donde se abren las mayores expectativas y desde los que se pueden gestar los cambios políticos con una nueva generación de gobernantes que hasta ahora han evitado ser avasallados por los grupos de interés al interior del Revolucionario Institucional y aun de aquellos grupos de presión dentro de la sociedad.
Este nuevo grupo de jóvenes gobernantes son los que desde los Ayuntamientos, pueden abrirle la puerta a una nueva generación de políticos –no sólo priistas con proyección a consolidarse en los próximos años.
En todo este nuevo escenario político, podemos señalar que si hay un sector que vuelve a quedarse rezagado ese es el de las mujeres, cuyos representantes no aparecen en espacios claves o principales del espectro político estatal.

EL PAN RETROCEDE
Vayamos por partes y entremos a analizar lo que la desastrosa derrota del 5 de julio dejó al interior del Partido Acción Nacional al perder la mayoría de los principales Ayuntamientos, empezando por los de la zona metropolitana y la mayoría en el Congreso estatal.
En este partido los “paquistas” y “emilistas” pierden por igual, pues si bien los segundos se mantienen en el Gobierno del Estado es cierto que en este reacomodo no lograron ganar ni la mayoría de la bancada blanquiazul en el Congreso ni el único Ayuntamiento que jugaron en la zona conurbada con Guillermo Martínez Mora por Zapopan.
Si esto no fuera suficiente, tampoco lograron recuperar la dirigencia estatal del partido ni postulando al senador Héctor Pérez Plazola, identificado con el grupo doctrinario.Y para cerrar un mal año, pierden las elecciones extraordinarias de alcaldes en Gómez Farías, donde perdieron 288 votos más de julio a diciembre y no lograron ganar ni una sola casilla, y en San Cristóbal de la Barranca donde sólo ganaron una.
La incógnita se abre respecto a la relación que sostendrá el titular del Ejecutivo y su grupo durante tres años con los alcaldes de la zona metropolitana de extracción priista, entre quienes ya se abrió un primer frente con el tema de la Línea 2 del Macrobús y la Línea 3 del Tren Ligero, aun y cuando se anunció que ésta se construirá con destino a Tlajomulco.
Los alcaldes priistas que impulsan el Tren Ligero insisten en que la línea más urgente es la que va de Tesistán a Federalismo, que es la línea donde se pretende meter el Macrobús.
Los priistas pronostican que entre el Ejecutivo y ellos habrá una relación bastante difícil y tensa y quizás de mucho enfrentamiento, a diferencia de la relación que sostuvo el ex gobernador Francisco Ramírez Acuña con los entonces alcaldes priistas Arturo Zamora, Miguel Castro y Palemón García.
En el caso del otro grupo, si bien tiene la marca del diputado Francisco Ramírez Acuña, en el reparto de los espacios internos el verdadero ganador fue el ex dirigente estatal Eduardo Rosales Castellanos, quien además de que logró colocar algunas de sus piezas en las diputaciones locales fue en el nuevo comité estatal donde prácticamente se quedó con la mayoría de los espacios 18 de 31, empezando por la presidencia con Hernán Cortés Berumen.
Sin embargo, hay que decir que a diferencia del trienio recién concluido, hoy este grupo está en desgracia, pues además de que no controlará la mayoría parlamentaria en el Congreso –aunque sí la bancada panista, se quedó sin ningún Ayuntamiento metropolitano en sus manos y tendrá al Gobierno del Estado en contra, como ha sido hasta ahora.
La esperanza que tienen de ganar terreno en las esferas del poder está supeditada a lo que pueda hacer la dupla Abraham GonzálezJosé María Martínez en el Congreso del Estado.
Pero, además, se vislumbra un forcejeo en este grupo por ver quién se queda como cabeza ahora que Eduardo Rosales se vaya a Estados Unidos a realizar su doctorado y ante la ausencia de Ramírez Acuña que busca mantenerse en las grandes ligas desde la Cámara de Diputados.
Se asegura que quien se quedará con las riendas será González Uyeda, pero enfrentará resistencias internas, sin duda, pues habrá que ver el papel que jugará ante este panorama el aun diputado Jorge Salinas Osornio como regidor desde el Ayuntamiento de Guadalajara.
En este sentido, al interior del PAN se advierte la ausencia de un grupo emergente ante la situación que enfrentan los hoy existentes, caídos en desgracia.

EL PRI, A REPUNTAR O ESTANCARSE
En el Partido Revolucionario Institucional, a diferencia de lo que pretendieron hacer sus dos últimos dirigentes, Javier Galván Guerrero y Javier Guízar Macías, se vislumbra un cambio generacional sin llegar al choque o a la aniquilación del adversario, según vislumbran algunos analistas.
Esto es, que los alcaldes que asumirán el poder el primer día del 2010 en la zona metropolitana construirán e impulsarán a una nueva generación de políticos que, al igual que aquellos, ven en los viejos políticos no a sus jefes sino a sus iguales, a quienes consideran sus aliados y no sus adversarios a los que hay desaparecer del mapa público de tajo.
Eso sí, habrá figuras priistas que desaparecerán ya del escenario público o que no tendrán peso en las grandes decisiones de los gobiernos priistas y que su actuación se limitará al interior de su partido, pero ya sin el protagonismo externo que algunos tuvieron aun en la dirigencia de Guízar Macías.
Las expectativas son que Aristóteles Sandoval Díaz, Héctor Vielma Ordoñez, Miguel Castro Reynoso y Antonio Mateos Nuño consolidarán liderazgos dentro y fuera del PRI, cada uno con su estilo, y si logran caminar en el mismo sentido y al mismo paso, darán mucho de qué hablar en términos políticos y podrían forjarse entonces un futuro muy prometedor.
Si bien desde el momento de su triunfo en Guadalajara Aristóteles Sandoval Díaz se posiciona como un candidato natural del PRI a la gubernatura, no será quien le marque la pauta a Vielma, Castro y Mateos ni será el representante de ellos en su interlocución con el Ejecutivo, Legislativo u otros poderes fácticos en el Estado.
Por el contrario, Héctor Vielma, Miguel Castro  y Antonio Mateos han hecho ver que tienen la fuerza suficiente para manejarse por separado de acuerdo al interés de sus propios municipios, pero también que tienen la voluntad para ir juntos en la consecución de objetivos comunes.
Y en este sentido es que Aristóteles Sandoval no podrá tratar de ponerse por encima de ellos. Los tiempos son otros.
Pero en este terreno tricolor hay otro factor que habrá que tener en cuenta: la dirigencia estatal que encabeza Rafael González Pimienta.
Sin duda que como dirigente del PRI, el vallartense pretenderá ser quien lleve la “batuta” de los gobiernos priistas y marque la pauta a los legisladores locales, pero no con       la influencia y el peso de un dirigente a falta de un gobernador priista.
González Pimienta advierten algunos analistas, si bien en su momento integrará el comité estatal con gente de toda su confianza, tendrá que entender que los de hoy son tiempos diferentes a 1995 cuando ocupó también la dirigencia y el PRI aun era el todopoderoso.
Rafael González tendrá que buscar un buen entendimiento con los alcaldes metropolitanos para lograr que gobiernos y partido vayan juntos en el trabajo público y poder así llegar con toda la fuerza al 2012, cuando tendrán que dar muestras de que lograron avanzar o, bien, de que se quedaron estancados.

LOS EQUIPOS, A PRUEBA
Interesante será conocer cómo conformarán sus equipos de colaboradores los cuatro alcaldes electos metropolitanos (hasta el momento de redactar el presente trabajo aun no se hacían los nombramientos oficiales) y quién o quiénes tendrán mayor preponderancia o influencia en ello. Y de esta integración dependerá mucho el éxito o fracaso de las administraciones municipales.
Será en Guadalajara donde quizás se integre un equipo más político en el Ayuntamiento, con grupos muy identificados y donde seguramente se advertirá la influencia de un Enrique Dau Flores que no necesariamente asumirá algún cargo, y donde veamos los nombres de Javier Hurtado, Mauricio Gudiño, Pedro Humberto Garza y Víctor Urrea, entre otros.
Pero sin duda que los que tendrán el control serán los identificados como aristotelistas –que no aristotélicos, encabezados por Claudia Delgadillo, Alberto Lamas, Francisco Ayón, Ofelia Medina y otros más.
Y hay otros que si bien representan otras corrientes o grupos, le responderán a Sandoval Díaz como Ricardo Villanueva –gente de Raúl Padilla; Roberto “El Chino” López –gente de Carlos Rivera, y algunos más que se manejan independiente y que fueron electos como Héctor Pizano, Eduardo Almaguer y Javier Galván.
En Zapopan se advierte que la integración del equipo gobernante será una mezcla entre políticos con experiencia en la administración pública, no necesariamente viejos, y jóvenes con una formación académica aunque sin experiencia en el gobierno.
Entre los primeros seguramente veremos a un Ismael Orozco, a un Héctor Robles, a un Miguel Prado, a un Javier Marconi, a un Alberto Mora. Se contemplaba incluir en el equipo al ahora final Fernando González, del Grupo UdeG, entre otros.
Aquí se buscará implementar un proyecto de gobierno entre lo que es la línea priista y lo que es la línea de un  gobierno moderno en la manera de ejercer la administración pública, donde no haya la preponderancia de grupo alguno, ni político, académico o de sector. Buscará ser un gobierno equilibrado, donde sus integrantes responderán exclusivamente al proyecto trazado por Héctor Vielma.
 En Tlaquepaque, Miguel Castro tiene la ventaja de su experiencia como alcalde hace seis años cuando logró conjuntar un equipo de colaboradores que le dio buenos resultados y cuyos algunos integrantes volverán a repetir en esta ocasión.
Aquí es sabido que la corriente del ex diputado Alfredo Barba será la que tenga los espacios en el Ayuntamiento, sin limitantes para que Castro Reynoso integre nuevos perfiles que vendrán a refrescar su gobierno.
Más que el equipo de gobierno de Miguel Castro, aquí quienes tendrán la oportunidad de crecer o no será quienes ocupan otras posiciones como David Hernández, en la diputación federal, y Luis Córdoba en la local, sin ignorar a los hermanos Barba Mariscal, Alfredo, que busca la secretaría general en el Congreso, y Marco, que será legislador local.
Finalmente en Tonalá también habrá una recomposición del grupo político que por años ha gobernando el municipio, pero que cada vez se debilita más y es lo que ha dado paso a que el PAN haya llegado al gobierno municipal.
Aquí todo dependerá del alcalde Antonio Mateos si se decide a darle oportunidad a nuevos perfiles del municipio e ir creando así un nuevo grupo que venga a refrescar a la clase política tonalteca, donde ya se observan rostros como el de Alejandro Delgadillo, por ejemplo.
Quizás será este el momento donde gente como Palemón García, Timoteo Campechano, Vicente Vargas y hasta el mismo Jorge Arana tengan que acompañar a nuevos valores políticos en Tonalá que comiencen a ocupar cargos de elección ya para el 2012.

 EL GRUPO UNIVERSIDAD
Sin duda que los últimos hechos de sangre en torno a la Universidad de Guadalajara y su enfrentamiento con el Gobierno del Estado han enrarecido el ambiente social en torno a la máxima Casa de Estudios.
Si alguien cree que la muerte de Carlos Briseño Torres disminuirá el poder e influencia que tiene el Grupo Universidad con Raúl Padilla López como jefe máximo, se equivoca. Sin embargo, si ha generado preocupación al interior de este grupo el asesinato de Fernando González, operador político de Padilla López.
Hay quienes interpretan estos hechos de sangre –salvo la muerte de Briseño, más la negativa del Ejecutivo a entregarle más recursos a la UdeG si no es a través de la contratación de un crédito, y el conflicto por las pensiones de los trabajadores del Hospital Civil, como un intento de menguar la fuerza del grupo universitario.
Se augura que si ésta obligada tregua navideña y de fin de año no logra serenar las relaciones entre la Universidad de Guadala   jara y el Ejecutivo estatal, estaremos entonces viendo quizás uno de los momentos más álgidos de una relación entre la universidad estatal y un gobierno panista.
Pareciera que por ahora ambos están midiendo fuerzas y que de ello dependerá la estrategia y los siguientes pasos a dar.
Sin embargo, hay quienes aseguran que el Grupo Universidad no vendrá a menos más de lo que retrocedió en esta recomposición del escenario político tras las elecciones intermedias de julio pasado, donde logró colocar sus mejores piezas –Trinidad Padilla López y Patricia Retamoza en el PRI y mantener las que ya tenía en el PRD, pero no pudo incluir a toda la gente que hubiera querido en otros espacios.
El padillismo poco juego tendrá en los nuevos gobiernos municipales, aunque quizás logre manejarse mejor en Guadalajara, pero sí tendrá en el Congreso del Estado el espacio necesario para cabildear e influir a beneficio del grupo.
Vamos, es en el Legislativo donde el Grupo sabe moverse, negociar y sacar las mejores ventajas a su favor.

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