Semana 50 / 14 de Diciembre de 2017
Colonia Moderna
Florece el corazón de la Americana

La diversidad cultural y de entretenimiento
que ofrece la Colonia Americana, en Guadalajara, es el principal atractivo que ha hecho que cientos de jóvenes se muden para allá y transcurran su vida en las inmediaciones de bares, cafés o incluso en el camellón de avenida Chapultepec, en donde algunos se reúnen para practicar skate, andar en bici o simplemente llevar a pasear al perro.

“Si eres joven, es una de las zonasmás agradables y atractivas para vivir en Guadalajara. A unas pocas cuadras están los bares y cafés que me gustan, además de que el trabajo me queda muy cerca de casa, entonces, realmente mi vida la realizo completamente en la Americana”, explica Alberto Spiller, de 32 años de edad, y dos de ellos en la capital jalisciense.

Sobre por qué se mudó a dicha colonia,
donde comparte casa con amigos, señala que, porque tiene muchas cosas a la mano. “Aquí tengo todo, es decir, mi casa, lavandería, amigos, trabajo y a dónde salir, ya sea para tomar algo, ir a comer o para ir a ver una película en el CineForo de la Universidad de Guadalajara”.
De acuerdo con la Dirección de Padrón y Licencias del Ayuntamiento de Guadalajara, en la zona más chic de la capital jalisciense existen poco más de un centenar de bares, cafés y restaurantes.
Tan sólo en el 2009 se emitieron 21 licencias para estos rubros, aunque por razones quizás ligadas con la crisis económica, en el presente año apenas se han expedido nueve.
A principios de la segunda década del Siglo 20, la colonia Americana estaba conformada por unas cuantas cuadras, sin embargo, con los años el perímetro que la delimitaba se extendió de avenida México a Niños Héroes –Norte a Sur- y de avenida Américas a Enrique Díaz de León
–Poniente a Oriente-, donde se encuentra la arquitectura habitacional más bella de
la ciudad, en la que se incluyen la de corte modernista o funcionalista y neoclásica,
mezclada con edificios sin ningún valor arquitectónico.
Un sábado, en el Café La Nacional,
-que se encuentra en pleno corazón de la Americana, es decir, sobre la avenida Chapultepec- tres amigos han quedado ese día para ponerse al tanto de sus vidas. Uno de ellos, Gustavo, presume que vive por la zona. “Está de poca madre por aquí, aunque todavía no puedo irme a un depa yo solo. Sigue siendo un poco caro, pero siempre hay gente buscando roommies.Yo así me instalé en la Americana”.
Y es verdad, si uno se pone a revisar el aviso de ocasión de algún periódico de Guadalajara, encontrará varias ofertas tituladas: Rento habitación en Colonia Americana o Comparto departamento en colonia Americana. Y la mayoría de las veces, quienes están buscando inquilino, son gente joven que trabaja o estudia. Como es el caso de la casa de 7 mil 400 pesos que rentan, junto a la Alianza Francesa entre Alberto Spiller y Omar Magaña, reportero de un periódico local. “Como es una casa muy grande, buscamos gente que quiera venirse a la colonia o que ya vivan aquí. Para nosotros dos es caro sostener la casa, pero por la ubicación
nos buscan amigos o conocidos. Además, si es alguien que no conocemos, por lo general coincidimos en gustos para casi todo,es lo chido de la Americana, que la habita
gente muy alivianada”, explica Omar.
 
Bajo la sombra de los árboles

Una de las calles más bonitas de la colonia, es sin duda Libertad, que inicia justo en Chapultepec, frente a la librería “La Joseluisa” del Fondo de Cultura Económica (FCE), y su parte más hermosa concluye siete calles abajo, donde lo tradicional rompe con el modernismo y lo neoclásico de la arquitectura de la Americana. Por cualquiera de las dos aceras, es común ver a parejas acompañadas de su perro, caminar por una de las calles de mayor tranquilidad de este punto de la ciudad. Las grandes casonas y los frondosos árboles son como salidos de un cuento de Tim Burton.
Precisamente, en esa calle, cerca de donde principia, entre Chapultepec y el Consulado Americano, se encuentra “El Míster”, un lavacoches que llegó a la colonia hace dos décadas y quien es como parte del mobiliario de la colonia. Los vecinos y visitantes de la Americana le confían las llaves del auto, sin mayor preocupación, saben que es un hombre honrado y que por los años que tiene trabajando la plaza se sabe de todas, todas.
“Son 20 años que han pasado y ya conozco a todos los que viven aquí, así como a los clientes de los negocios, a quienes les lavo el coche o les echo un ojo. Además, los malandrines saben que aquí ando y ni se acercan, al menos en esta cuadra ni se han querido robar algo en las horas en que yo estoy trabajando”, afirma “El Mister”.

A pedalear

Hace aproximadamente cuatro años, los paseos ciclistas iniciaron en Guadalajara y la Colonia Americana se convirtió uno de los puntos de reunión e inicio de los recorridos, ya que es ahí donde existe un flujo importante de “bicicletos”. GDL en Bici comenzó a organizar sus recorridos de cada miércoles en el cruce de las avenidas México y Chapultepec. “Nos reunimos aquí, porque descubrimos que en la colonia Americana hay un montón de chavos que se mueven en bici. De su casa al trabajo la usan, lo mismo que del trabajo al banco o a la escuela. Además, para iniciar el movimiento ciclista necesitábamos llegarle primero a la gente joven. Y acertamos, ahora nos siguen familias completas en cada recorrido”, afirma Yeriel Salcedo, integrante del movimiento de dos ruedas, que inició aproximadamente en 2006 y que después encontró réplica en otro grupo llamado Pedalea, que se reúne los lunes en Libertad y Colonias. Fabián Delgado, socio del Café Caligari y ferviente usuario de la bicicleta señala que es el modo de transporte más apropiado para moverte al interior de la Americana, ya que por las oficinas del Gobierno municipal que se encuentran ahí, más
otras tantas del sector privado, es difícil encontrar estacionamiento.
“En mi caso no tengo carro, a todos lados me muevo en la bicicleta. Es mucho más cómodo y menos estresante, porque puedo dejarla donde quiera y trasladarmecon mayor velocidad. Incluso, en algunos negocios los propietarios comienzan a ser más conscientes de los ciclistas y han instalado ciclopuertos. Está muy bien, porque ya no la dejas en cualquier poste encadenada, dejas la bici afuera del negocio al que vas. Es una cultura que en este punto de la ciudad, sobre todo ha encontrado respuesta positiva al movimiento de la bici”, afirma el cocinero y socio del café ubicado en los límites de la Americana y el barrio de Santa Tere.
 
La cultura del camellón

Todas las tardes, sobre el camellón de Chapultepec, entre las avenidas Vallarta y De la Paz, es común ver a un grupo de skatos que se reúnen para practicar suertes. Son cerca de 15 jóvenes, de entre 15 y 25 años de edad, que en Chapultepec encontraron el mejor skate park para afinar su talento sobre la tabla. “Casi todos los que venimos al camellón, vivimos cerca. Nos juntamos aquí, porque es donde quedábamos de vernos para ir a un skate park, pero la verdad es
que están muy lejos y por flojera nos empezamos a quedar a aquí. Creo que éramos
en un principio como dos o tres, ahora somos hasta 15. Se pone chingón el cotorreo, porque además hemos encontrado tolerancia en los vecinos y la gente que camina por aquí. Hasta la policía ha ‘agarrado la onda’ y nos molesta menos”, indica Raúl Mendoza, veinteañero que se aleja a bordo de su ‘patín’ sobre el tapete de azulejos Guadalajara que cubre el camellón de Chapultepec. A Raúl y sus amigos, los observa Anna Risse, una joven berlinesa de 26 años de
edad, que está de intercambio en Guadalajara estudiando Sociología en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH). Tiene dos meses en la capital jalisciense y amistades de Alemania que ya pasaron por aquí le recomendaron que cuando ella lo hiciera se instalara en la colonia Americana. “Todo lo que necesita un joven está a unos pasos”, asegura.
“Me gusta este gran camellón, en el que podemos estar un sinfín de personalidades y personas con gustos muy diferentes, pero hay una tolerancia y respeto por el otro. Incluso, me gusta porque es hasta amistosa la gente que ni conoces”, expresa Anna sonriente, junto a Cuco, perro de raza criolla que recogió de la calle. Ella, al igual que otros jóvenes que están ahora mismo sentados en las bancas del camellón podrían estar bebiendo el café que tienen en la mano al interior de alguno de los cientos de establecimientos que hay distribuidos en ese corredor también llamado Paseo Chapultepec, “pero es más agradable estar aquí afuera. Por ejemplo, tengo que trabajar unos ensayos y aquí junto a mí hay tomas de luz, además del internet inalámbrico. Voy por mi café a cualquiera de los negocios que están alrededor y me instalo. Es buenísimo que esto suceda en Guadalajara, una ciudad todavía muy conservadora por lo que he visto”.

Espacio cultural

Las expresiones artísticas también en este punto de la ciudad encontraron eco y espacio para ser vistas. Un ejemplo de ello, es la Galería Urbana Chapultepec, que consiste en 16 mamparas que cada mes exhiben una nueva propuesta de fotografía. Las estructuras están instaladas sobre el camellón y de acuerdo a Sandra Carvajal, directora de Museos, Galerías, Centros Culturales y Bibliotecas de la Secretaría Municipal de Cultura de Guadalajara. “Es otra opción de acercarle el arte y la cultura a la gente, que por falta de tiempo o que no acostumbra a ir a los museos, pueda empaparse un poco de lo que sucede en cuanto al movimiento artístico en Guadalajara”. Actualmente, las mamparas están instaladas en dos tramos. Uno que es entre José Guadalupe Montenegro y Mexicaltzingo, y el otro que está entre López Cotilla y Vallarta, exhiben la muestra fotográfica Los rostros de nuestros artesanos, una exposición que se presenta de manera simultánea en Tonalá y Guadalajara. Al final del Paseo Chapultepec, sobre la avenida Mariano Otero se encuentra el Museo de Arte Raúl Anguiano (MURA), que suele ser espacio para el arte contemporáneo y en fechas recientes inauguró una muestra sobre la fotografía que se desarrolla en Guadalajara. Rocío Menchaca, de visita en el MURA señala que es importante que un museo se encuentre en las inmediaciones de la Colonia Americana. “Si nos ponemos a pensar en todo lo que uno necesita en una colonia, con el Raúl Anguiano se cierra el círculo perfectamente. Porque entonces, tienes todos los servicios a la mano, no nos podemos quejar. Imagínate, en el otro extremo de Chapultepec tienes el súper y rematas en el otro lado, con el museo. Y en el camino tienes tu casa y otros servicios básicos que conforman tu vida”. Los sábados, desde las 17:00 horas sobre el camellón de la principal arteria de la colonia, que se suele comparar con la Condesa de la Ciudad de México, por las similitudes que guardan una y otra en su oferta comercial y cultural, se instala el tianguis de Paseo Chapultepec, conformado por cerca de 100 stands, en los que se puede encontrar desde artesanía, vestimenta de manta, hasta música, películas y literatura. “Para hacer tiempo, en lo que llega el resto de mis amigos me vengo al Paseo Chapultepec. Además, está padre que cierren un tramo de Chapultepec para la circulación vehicular y se convierta como en un andador, así en esos carriles hay oportunidad
de realizar más actividades, como ahora que proyectan películas. Debería extenderse esta iniciativa por todo el corredor de la avenida, incluso de verdad hacerla peatonal como se ha intentado en varias administraciones municipales”, afirma Lucía Moreno, estudiante de Artes Plásticasen la Universidad de Guadalajara.

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