Semana 50 / 14 de Diciembre de 2017
Veranos académicos
Lo que el crimen se llevó… Intercambios académicos entre Arizona y Guadalajara, veranos que se congelaron.

 

Por Mariana Alvarado

Tucsón, Arizona.- ¡Qué tiempos aquellos!, recuerda Macario Saldate, un profesor Tucsonense ya retirado, quien todavía añora aquellos veranos en Guadalajara. Cómo olvidar los paseos por la ciudad y sus alrededores, los recibimientos y relaciones formadas con las familias huéspedes, pero sobre todo la riqueza de la cultura mexicana. 

Por 22 años ininterrumpidos, Saldate encabezó la Escuela de Verano de la Universidad de Arizona en la Perla Tapatía. El programa, fundado en 1952 y considerado como el más antiguo entre una universidad estadounidense y una mexicana, fue suspendido hace dos años. 

Una de las principales razones: la inclusión en el 2008 de Guadalajara en las alertas de viaje emitidas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que recomiendan a ciudadanos norteamericanos extremar precauciones o abstenerse, en lo posible, de viajar a México. 

Aunque ésa no fue la única razón para suspender el programa, pues el número de estudiantes y académicos interesados iba de pique, lo cierto es que la alerta de viaje terminó por ponerle fin a la Escuela de Verano, organizada en coordinación con el ITESO. 

“Fue en el momento en que se emitió la alerta de viaje, que ahora Guadalajara disminuyó sus posibilidades como destino”, confirmó Francisco Marmolejo, director ejecutivo del Consorcio para la Educación Superior de Norteamérica (CONAHEC, por sus siglas en ingles). 

En cierta forma, Saldate se conforma con haber formado parte del último viaje a Guadalajara, en el que sólo participaron 30 personas, cuando en algunos veranos el programa llego a traer hasta 800 estudiantes. 

“Me tocó el ultimo viaje, fue una experiencia muy bonita”, dijo Saldate. “La imagen del México violento es una cuestión”.

Una imagen difícil de ignorar.

Además de los más de 40 mil muertos que ha dejado desde el 2006 a la fecha la Guerra contra el Narcotráfico, tiene otras víctimas. 

Los intercambios universitarios entre ambos países han disminuido drásticamente, la imagen de México en el exterior es de horror y ni que decir de la caída del turismo extranjero, devastadora para algunas ciudades. 

Y es que los efectos de la lucha emprendida por el Presidente Felipe Calderón, no distinguen ciudades, y para quienes la observan de lejos, México es simplemente sinónimo de peligro.

Guadalajara dista de ser como Ciudad Juárez; Nogales y Puerto Peñasco en  Sonora, no tienen los niveles delictivos de ciudades fronterizas como Tijuana. Pero a la vista de un extranjero, el peligro está en todas partes.  Una amenaza que ha generado la caída del 75 por ciento en las ventas y el cierre de muchos de los negocios del centro de Nogales, un área tradicionalmente concurrida por americanos en busca de artesanías y bares.

Es lamentable lo que está sucediendo, comentó Saldate, quien en todos sus años como director de la Escuela de Verano, no recuerda haber tenido un sólo incidente que lamentar en Guadalajara. 

“Siempre cuidaron a nuestros estudiantes, nunca hubo problemas”, mencionó. 

Las Otras victimas: estudiantes y académicos

Aunque en el caso de la escuela de verano en Guadalajara, la violencia no fue la única razón para que el programa fuera suspendido, si fue la de más peso. 

La razón por la que el programa desapareció también tuvo que ver que se abrieron otros programas en países como España, Chile, Argentina. 

El modelo, también cambió. El programa de intercambio antes trataba de llevar cursos relacionados con antropología, sociología, arte, y al cambiar el programa éstos se eliminaron. 

 “Creo que el asunto de la violencia sí ha afectado,” asegura Saldate, quien lamenta que las autoridades no se detengan por un momento a reanalizar las estrategias de esta guerra y las consecuencias de diversos tipos que impacta. 

Francisco Mamolejo, director ejecutivo del Consorcio para la Educación Superior de Norteamérica (CONAHEC) en la Universidad de Arizona, dice que la violencia en México los tiene preocupados y ocupados. 

El número de estudiantes y académicos de intercambio a México va de pique. Según las ultimas cifras del Instituto Internacional de Educación (International Institute of Education), en el 2009 el número de intercambios de estudiantes y académicos a México disminuyó un 26 por ciento, con un total de 7 mil 320 intercambios. 

“En el 2010 la caída fue de casi el 30 por ciento, y parece que para este 2011, va a seguir bajando desafortunadamente”, comenta Marmolejo. 

Ante la percepción mundial de que México es un país violento, la Universidad de Arizona, ha tratado de mantener un enfoque más racional, en comparación con otras instituciones educativas como las universidades en Texas que decidieron suspender cualquier tipo de intercambio, dice Marmolejo. 

La suspensión del programa con Guadalajara, no significó que México ya no sea una alternativa del todo, agrega. Su intercambio de 40 estudiantes actualmente con Guanajuato, por ejemplo, está más vibrante que nunca. 

“Hemos creado un mecanismo para que se revise caso por caso, en lugar de que la autoridad universitaria decidiera por decreto que todo se acaba”, dice Marmolejo.

“Pero otros destinos en Latinoamérica como Costa Rica, Argentina, Chile, Ecuador y Brasil, aumentaron considerablemente.

Realidad o Mito

El doctor Diego Calonje no tiene miedo de ir a Guadalajara. 

Aunque los números hablan por sí solos. Según datos del FBI (Federal Bureau of Investigation)  los índices de delincuencia en la zona fronteriza entre Mexico y Estados Unidos están en sus niveles más altos y los congresistas opinan que la situación de la criminalidad con su vecino, constituyen ya una amenaza para la seguridad nacional de Norteamérica. 

Académicos como Calonje y Saldate, sin embargo, son de los que siguen pensando que existe cierta desproporción en la imagen que se tiene de México en el extranjero. 

Más colaboración

En el caso de los intercambios con la Universidad de Arizona, los académicos consideran que éstos se pudieron haber salvado si se hubiesen atendido las inquietudes en cuanto a seguridad. 

“Todos tenemos nuestras opiniones de cómo pudiéramos haber salvado esa situación o tratar de compensar ese temor que ciertas personas tienen en México.”

Saldate opina que se podría haber tratado de mejorar la situación, por ejemplo, enfatizando en el tipo de protección que los estudiantes y académicos tienen en Guadalajara y cómo durante tantos años de viajar a la Perla Tapatía nunca se registró un incidente que lamentar. 

“Es justamente cuando los tiempos son difíciles, cuando hace mas falta la publicidad sobre ese tipo de cosas seguras”, dice Saldate. 

“En mi opinión, las instituciones y éste gobierno en este momento deben hacer todo lo que se pudiera hacer para cambiar esa imagen; que mejoren la situación, la confianza que tienen las personas de negocios en un plan personal, porque es lo que nos hace falta en estas relaciones de ciudades hermanas, de relaciones de las instituciones, que en realidad hemos tenido. Y hemos aprovechado, y  podido tener tanto apoyo de México y especialmente de Guadalajara. 

La cuestión es, si realmente les interesa a las autoridades la colaboración”. 

Un verano para toda la vida

Con el incremento en la violencia y la criminalidad no sólo se pierde en el aspecto económico y académico, en la relación bilateral México-Estados Unidos, están también las relaciones humanas que por años se han forjado entre los dos países. 

“Era una relación muy especial, porque en primer lugar se establecía la relación entre los estudiantes y las familias con que se quedaban, eran relaciones que se establecían para toda la vida”, dice Saldate. 

“Es una lastima”, agrega. 

Los estudiantes de intercambio siempre eran invitados por sus familias huéspedes a las ocasiones especiales. “Los estudiantes siempre volvían, son relaciones por generaciones”, agrega Saldate, quien recuerda a un estudiante de agricultora de Yuma que quedó tan impresionado con Guadalajara y lo que aprendió que luego fueron su hermano, hermana y después de eso los nietos. 

“Fueron tres o cuatro generaciones las que pasaron por el programa.”

Volver a Guadalajara

Saldate ya no trabaja para la universidad, pero fue director del programa por largo tiempo, así como director de otros programas. Le tocó iniciar también programas de educación bilingüe  y después enseñar en estudios mexicoamericanos. 

Con 69 anos de edad y oriundo de Nogales, Arizona, pero de descendencia mexicana, Saldate contemplaba seriamente la posibilidad de quedarse en Guadalajara.  

“Es duro, es fuerte lo que está pasando, pero no es en todas partes de México” señala “en muchas relaciones con que la persona que va a divertirse, a estar con familias, en situaciones normales, no se va a encontrar esa violencia, han sucedido ciertos casos, que no hay ni qué, que hay gente que no está involucrada, por lo más es el caso de invididuos que andan en situaciones de esas.

Pero yo creo que en lo general, en lo normal, de actividades, en plan de lugares, situaciones educativas, lugares normales, sanos, yo creo que no hay gran cosa de eso, pero es difícil convencer a una persona que no conoce por ejemplo”. 

En su opinión, las instituciones y los actuales gobiernos, tanto de Arizona, en el caso de Estados Unidos, como los de México, deben hacer todo lo que se pueda para cambiar esa imagen, mejorando la situación en el país, eliminando prejuicios anti inmigrantes, para recuperar  la confianza de las personas de negocios, de estudios, personal y recuperar el brillo de épocas en las que desde los cuarentas y cincuentas hasta 800 estudiantes de Arizona, viajaban al año a Guadalajara. 

“Hace  falta restablecer las relaciones que se establecieron por años, en donde es necesario tener intercambios de todo tipo, para ir viendo, ahorita estamos en crisis económica, en ambos lados pero a la misma vez hay ciertas cosas que se pueden ir desarrollando para mejorar la situación entre los dos países”, concluyó con nostalgia. 

 

Comentarios